Banco romántico
Este banco integrado en la vegetación de este jardín de la Universidad de Berkeley me parece un entorno muy romántico. Me recuerda al jardín que inspira el libro The forgotten garden, que por cierto, debéis leer.
Este banco integrado en la vegetación de este jardín de la Universidad de Berkeley me parece un entorno muy romántico. Me recuerda al jardín que inspira el libro The forgotten garden, que por cierto, debéis leer.
Aunque me ha llevado algo más que un rato, por eso de la era digital y que tengo miles de fotos, en vez de cientos en papel, he hecho un repasito de las fotos de los últimos 2 años o así. Y entre ellas he encontrado alguna cosilla que os pondré por aquí en cuanto tenga tiempo de escribir un par de renglones.
La primera foto rescatada (verano’07) es otro banco para la colección de “singulares” que me había quedado un poco escasa con sólo dos especímenes.
Es encima de una playa chiquitina y escondida, que está pasada la de la de La Franca, siguiendo un poquito hacia Buelna por la carretera, y después de cruzar el pueblo pues siguiendo un “camino de cabras”. Vamos un sitio al que es más fácil llegar con alguien que lo conozca o por casualidad que intentando encontrarlo ;)
No hay mucho que explicar, y como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras…
La foto la hicimos en Berkeley (Universidad de California), en los jardines al lado de Faculty Glade. Seguramente el tronco-banco se le haya ocurrido a alguien más, pero me parece que está superlogrado, y el hecho de estar un poco aislado, y el entorno, pues le aporta esa magia que le hace digno de pertenecer a mi colección ;)
Hace ya más de un año que estuvimos en San Francisco, y allí se me ocurrió comenzar esta “colección” de Bancos Singulares. Y es que estamos acostumbrados a ver bancos en parques y grandes avenidas, sitios comunes. Pero, a quién se le ocurre poner un banco al borde de un acantilado para disfrutar de las vistas? Por suerte para nosotros, hay gente así.
Éste fue el primero de mi colección, en Muir Beach. Es una pequeña playa genial, al norte de la Bahía de San Francisco, y que encontramos por casualidad volviendo de Muir Woods, que aunque no tiene ningún banco especial digno de mencionar en mi colección (al menos que yo viera), no tiene desperdicio. Es un bosque de sequoyas gigantes. Y en un día soleado como el que estuvimos, la luz crea unos efectos absolutamente mágicos, como de cuento de hadas…
Este primer Banco Singular de mi colección, sin duda es mi favorito por muchas razones: está al lado de San Francisco (ya todos sabéis lo mucho que me gusta SF…), vistas al mar (al Océano Pacífico ni más ni menos…), la playa (arena finita y animalillos acuáticos), el recuerdo de felicidad de ese momento, …
Después de este primero, he ido encontrando más, no solo originales por dónde están, sino también por su forma o algún otro encanto-magia particular. Así que con este post, doy por inaugurada la categoría “Bancos Singulares” - visualizad corte de cintita roja y todo ;)