26 de Junio, 2008

Polvo cósmico

El otro día hablaba con una amiga, de lo increíble que fue la sensación de mirar al Oceáno Pacífico en Ocean Beach en San Francisco, y ser consciente de que al otro lado está Japón… y si sigues otro tanto… llegas a España!

Te das cuenta de lo grande que es el mundo, y a la vez qué pequeño, o al menos ahora podemos decir lo de “pequeño” gracias a los medios de transporte que tenemos. Tiene que ser alucinante (y largo) llegar a Nueva York en barco desde Lisboa, con todo ese agua de por medio… y luego para llegar a San Francisco, ¿cuántos días en carreta será eso?

Hace mucho tiempo, otra amiga decía sentirse como una pequeña mota de polvo… y es que en parte somos eso, pequeñas motas de polvo en el Universo…

20 de Mayo, 2008

Pier 39

Una de las cosas que más me sorprendió cuando llegamos a San Francisco fueron los leones marinos. La noche antes de irnos, estuvimos viendo un reportaje de Planeta Finito (por cierto, muy recomendable!), de El Gran Wyoming en San Francisco. En él contaban las cosas más curiosas o típicas para ver en la ciudad, entre ellas, los leones marinos.

Leones marinos en el Pier 39

Los fuimos a ver nada más llegar, y la verdad es que son geniales. Nadie sabe muy bien por qué (al menos nadie me lo ha sabido explicar…), pero van allí todos los años. Al principio, los intentaron echar, pero se dieron cuenta de que atraían a los turistas, así que decidieron hacerles un hueco en el Pier 39, y de paso aprovecharon para hacer un mini-centro comercial muy mono.

Otra de mis cosas, o mejor dicho, amigos favoritos de la ciudad, estaría horas mirándolos y escuchándolos…

19 de Mayo, 2008

Cenicienta

A mí me gustan los zapatos.

Nunca me había parado a ver otro enfoque, ¿por qué me gustan? Pues no sé… me gustan y ya está.

Después de mucho viajar, con mis cajas de zapatos a cuestas, preguntar por el mundo y documentarme viendo series como Sexo en Nueva York (especialmente el personaje de Carrie), ver tiendas y más tiendas de zapatos en Chueca (entre otros muchos…), he encontrado una camiseta (paradoja que sea una camiseta y no una chancla…) que lo explica todo:

Cinderella

Ni yo, ni la mismísima Cenicienta lo habría dicho mejor…

31 de Enero, 2008

Ene

El domingo pasado estuvimos de brunch en Madrid en el restaurante Ene. No fue fácil encontrar un sitio que reuniera todos mis requisitos, pero lo logré, en parte gracias a algunas opiniones que encontré en internet. He de decir que al ver el menú en su web, no me pareció que fuera muy abundante en relación al precio (22€ por persona), pero dos cosas que decir al respecto: resultado final, más que satisfecha, nadie se quedó con hambre (ni siquiera yo, que desayuno generosamente…jeje). Y la otra cosa es que la web me gustó (me gusta) mucho, fácil, cómoda y chula.

En primer lugar el local: es muy chulo, tiene dos pisos pero tres alturas, porque del piso de entrada bajan unos escaloncitos a los lounges, no pudimos reservarlos porque no son para brunch, así que supongo que son para comidas y cenas, pero estuvimos arriba en un comedor acristalado muy majo. El estilo es moderno pero no estrambótico, en cuero blanco lo de abajo y la parte de arriba, pues no me acuerdo, la verdad (supongo que también cuero blanco) … y todo combinado con madera y granito.

En cuanto a la comida, no tiene una larga carta de brunch (aunque tampoco tengo con qué compararlo…). Me explico bien, para que no suene mal: aunque sólo hay cuatro entrantes y cuatro principales, creo que están muy bien repartidos para todos los gustos, es decir, que casi todo el mundo puede encontrar algo que le guste.

Empezamos por la bebida: un cóctel a elegir entre Mimosa, cava con zumo de naranja, o Bloody-Mary, zumo de tomate con ron. Te traen bollería variada, con croissants, bollitos rellenos, mini-muffins y panecillos con mermelada y mantequilla. Luego eliges un entrante y un plato principal. Nosotras éramos tres, así que probamos tres de los cuatro entrantes: ensalada de frutas, pudding de calabacín con jamón y queso, y tostaditas con jamón ibérico y surtido de quesos (el cuarto era muesli y yogur con frutos rojos). Con los platos principales lo mismo, tres de cuatro: “daditos de emperador” con pimientos, brocheta de lomo con tomates secos y patatas, y makis variados (un tipo de sushi) (el cuarto plato principal eran los famosos Huevos Benedictine). Al final, como colofón, café o infusión y postres y pastelitos variados, que supongo que dependiendo del día, son distintos. A nosotras nos trajeron brownie de chocolate, mousse de hierbabuena y profiteroles de crema.

Por supuesto, que los nombres de todos los platos de la carta son mucho más bonitos, largos y bien-sonantes que los que yo os he puesto aquí, que es una versión de andar por casa de lo que comimos… ya sabéis, en plan básico, y para que todos nos entendamos bien. Esos nombres “artísticos” de cada plato los podéis ver en su web.

Ah! Leí en un blog, que no te traían de bebida más que el cóctel y que el resto te lo cobraban aparte (gracias “Más que modernas Contemporáneas” por una información tan detallada!). Efectivamente así es, pero nosotras pedimos agua, porque para nosotras era un “brunch-reconstituyente-de-sábado-noche” (a lo mejor os lo cuento otro día…), por lo que agüita y más agüita era indispensable para reponer líquidos después de una noche de baile, y no nos la cobraron, no sé si cortesía de la casa o despiste…

Bueno, en resumen, que yo repetiría, está todo muy rico, y que os lo recomiendo.

Gracias Ene por reponer todas mis energías!

12 de Diciembre, 2007

Switzerland

La semana pasada estuve en Lausanne, Suiza, en una reunión del CAVD. La reunión fue interesante, sobretodo para mí, que como me acabo de incorporar hace poco, pues aún estoy intentando situar a la gente, los nombres, el país y lo que hace cada uno… Ha hecho bueno, días soleados y no muy frios, así que al acabar por las tardes hemos podido dar una vuelta por la ciudad.

Nada más que poneros una foto (cortesía de S.A.J., que las del móvil no quedan igual de bien… jeje) de las espectaculares vistas que teníamos desde el hotel…
©2007 S.A.J. Lago Leman al atardecer.

lago Leman

9 de Abril, 2007

Última etapa

Lo primero que vemos al despertar son las montañas que rodean el lago Tahoe nevadas. Es una vista preciosa, y fría… Nos hemos ido a desayunar al lado del hotel, porque el hotel genial con jacuzzi y eso, pero el desayuno…, nada bueno. Y luego nos hemos acercado al lago a verlo, vista más espectacular aún, es tan grande que tiene olas y todo, y sus playitas.

lake Tahoe playa

En el lado sur hay una parte que tiene canales y las casas tienen su propio embarcadero cada una. Hemos rodeado todo el lago por el lado oeste, subiendo aún más en altitud y bajando de nuevo, con unas vistas geniales. Hay una parte que a cada lado de la carretera hay un lago, el Lake Tahoe y Cascade Lake, y se ve chulísimo. Y luego una bahía, Emerald Bay, desde el que hay un mirador para ver el lago y hay una islita, Fannette Island que tiene un castillito, y en ese lado del lago abajo del todo se ve una casa, bueno un castillo, escandinavo.

Seguimos subiendo hacia el norte del lago, y finalmente comimos en Tahoe City. Por el camino, la carretera va al lado del agua, y al nivel del agua, y es muy bonito ver el lago, al lado de la nieve y con muchos mini-embarcaderos. Es curioso estar tan altos en altitud y a la vez que el agua esté a tu nivel. En Tahoe City se podía ir por uno de los muelles, quen normalmente están cerrados, son privados.

Y finalmente ya cogimos el camino de vuelta a San Francisco, o mejor dicho, a Oakland International Airport que es donde había que entregar el coche. Pasamos por Truckee, Applegate, Sacramento, Vacaville, Vallejo, vista de la bahía de San Pablo, Richmond, Berkeley y Oakland.

Dejamos el coche, y cogimos el shuttle bus del “centro de alquiler de coches” al aeropuerto, el shuttle-bus del aeropuerto al BART (el tren), el BART de Oakland a San Francisco y el MUNI (el autobús) hasta casita.

8 de Abril, 2007

Sol y nieve

Buenos días Fresno!

Aquí hace sol y calor, y además, es el primer hotel en el que los dos cuadros que hay en la habitación son distintos entre sí, no sólo en el marco, sino también el dibujo… Pensábamos haber ido a ver unos jardines subterráneos que hay, que deben ser chulos, pero están cerrados porque los están arreglando, mantenimiento. Así que cogemos carretera y rumbo a Yosemite Park!

La idea inicial era atravesar el parque de oeste a este, pero la carretera que lo cruza está cortada porque empiezan a limpiar la nieve en abril o así, y tardan un par de meses, así que hasta junio no se puede transitar, y es que puedes ver una webcam y comprobar tú mismo el estado de la carretera, y hay al menos dos metros de nieve!

Nada más entrar en el parque al pagar, te dan un plano del parque y el periódico del mes del parque con noticias, calendario de actividades, … Estuvimos justo debajo de una de las cascadas del parque, impresionante todo ese agua en caída libre a escasos metros de tí, y que te deja calado…

cascada Yosemite

Y ya casi se nos hizo la hora de comer así que buscamos una zona de picnic, paramos en Cathedral Beach, que como su propio nombre indica, es una playita que hay con sus bancos de picnic al lado.

Seguimos por la carretera, más cascadas, sequoyas, … y encontramos un tramo en el que había mucha nieve, limpia, sin pisar ni usar, así que paramos un poquito. Luego llegamos a Merced Grove, donde había una ruta de 1,5 millas para ver unas sequoyas gigantes, pero lo que no decía el cartel era lo empinado del camino…, agotador. Aún así una ruta muy bonita. Y ya salimos del parque con destino el Lago Tahoe.

Por el camino pasamos por Sonora, Angels Camp, … y por un lago con nombre simpático: New Melones Lake.

Tuvimos que volver a cambiar la ruta prevista, porque la Highway 4 estaba cortada por la nieve en algunos puntos. La ruta alternativa que cogimos estaba abierta, Highway 88, pero también se veía muchísima nieve, como un metro o así a los lados de la carretera y se veía como si la hubiesen cortado con sierra para abrir el camino. Además en el termómetro del coche íbamos viendo cómo bajaba la tempertura a medida que subíamos en altitud… hasta más de 8000 pies y 3ºC!

Finalmente llegamos a South Lake Tahoe y esta vez teníamos más o menos previsto el alojamiento: un hotel que tenía habitaciones con jacuzzi, baño relajante y calentito después de un largo viaje.

Fin del sexto día de Road Trip.

7 de Abril, 2007

Despertar en San Diego

Nos hemos levantado, y está nublado otra vez. Por la mañana hemos estado viendo San Diego, la ciudad de la que todo el mundo habla bien. Primero hemos ido al puerto, donde el museo marítimo es una flota de barcos, 5 ó 6. No hemos entrado, los hemos visto por fuera: un barco pirata (o una réplica), el submarino del “Octubre Rojo”, el barco de “Master and Commander”, … Y también hemos visto el portaaviones Midway: simplemente enorme.

Luego hemos estado Seaport Village, que es una zona de tiendecitas y restaurantes muy mona, y luego en el Gaslamp con muchos muchísmos restaurantes, bares, tiendas, … muy bonito, y normalmente animado. Digo “normalmente animado” porque ayer por la noche se veía llenísimo, y esta mañana no había nadie por la calle, debían estar de resaca, porque ayer jugaron Los Padres, el equipo local de béisbol y la fiesta debió de ser buena porque ganaron. Por cierto que en el Gaslamp había un par de sitios españoles con nombre muy español: “Olé Madrid” y “La Gran Tapa”.

Hemos pasado por Balboa Park, un parque genial, con un montón de cosas, museos y el internacionalmente famoso Zoo de San Diego. Al salir de la ciudad hemos pasado por el Mission Bay Park y hemos hecho allí el picnic, al lado de una de las playas de la bahía de San Diego.

Volvemos a nuestra ruta dirección Yosemite Park, esta vez por la Interestatal 5, algo más rápida hacia L.A., Santa Clarita, en Bakersfield el desvío hacia Fresno por la Interestatal 99. Y en Fresno a descansar, que hoy también nos lo hemos ganado…

Fin del quinto día del Road Trip.

Cruzamos la frontera!

Por la tarde noche nos vinieron a buscar unos amigos al hotel. Primero nos llevaron a dar una vuelta por Old Town y la Plaza del Pasado, que es como la zona antigua de San Diego. Pensábamos ir a cenar por allí pero finalmente nos llevaron a Méjico. Nosotros pensábamos que no podíamos salir del país, pero resulta que sí. Así que nos fuimos a Tijuana a un sitio típico de comida mejicana, donde sorprendentemente pude comer comida NO picante, mejicana y bien rica.

Antes de llegar a la frontera hay que pasar una colina, y la vista de Tijuana al empezar a bajar la colina es impresionante, sobretodo cuando esperas ver un pueblecito pequeño, como nos pasó a nosotros, y ves la siguiente colina poblada de lucecitas, sin un solo hueco. Y es que resulta que Tijuana no tiene nada de pequeñito, sino todo los contrario, es una ciudad de casi dos millones de habitantes distribuidos en casas de una sola planta, porque no hay grandes edificios.

El restaurante está hiper-decorado, con unas vigas con refranes, las paredes llenas de carteles de corridas de toros, incluidas algunas en la plaza de toros de Las Ventas en Madrid, y tiene el techo lleno de tarjetas con dibujos. Son el bingo al que se juega en Méjico, que en vez de números son cartas con dibujos, y además tiene su propio lenguaje, que por supuesto tienes que conocer para poder enterarte de si ganas o pierdes.

Nos dieron una vuelta (en coche y con el seguro echado) por la zona más “alternativa”, y que da la mala fama a Tijuana, con bares y otros “atractivos”. Vimos algo que me pareció simpático: una “paletería”, es decir, una tienda de “paletas”, o sea, helados.

Volvimos a dormir al hotel y fin del cuarto día… cansados pero contentos, hemos estado en Méjico!

6 de Abril, 2007

Vistas por la mañana…

Buscar hotel de noche tiene ventajas e inconvenientes. La ventaja es que en muchos sitios te ofrecen un precio algo más barato del habitual, supongo que es mejor para ellos ganar algo de dinero que no ganar nada por tener la habitación vacía esa noche. El inconveniente es que no ves a donde da tu ventana hasta que amanece… Y en Oceanside el hotel estaba muy bien, el desayuno también, la habitación, de las mejores de los últimos días, y tenía piscina y jacuzzi (aunque esta vez no tuvimos tiempo de disfrutarlo), pero la ventana daba a un parking de cutre-caravanas debajo de la carretera. De todos modos, podía haber sido peor.

Desayunamos, recogimos y planeamos el día y nos fuimos a dar una vuelta por Oceanside: el puerto y la playa, donde desemboca el río San Luis. Seguimos por la Ruta 101 hacia Carlsbad, donde paramos a ver la playa, y había ardillas, aunque de ellas hablaré otro día; y por cierto, donde está el Legoland Park. Encinitas, Solana Beach, Del Mar y en La Joya paramos a comer.

La playa de La Joya era un tanto diferente, al menos en La Joya Cove, tenía poca arena, y era como de rocas, pero muy redondeadas, y además había “piscinitas” donde se quedaba el agua. Es difícil de explicar, así que intentad haceros una idea con la foto:

Joya Cove

Después del picnic y el paseo seguimos hasta San Diego, por fin. Pasamos por Mission Beach y Pacific Beach que ya pertenecen a San Diego, pero seguimos hasta el centro de la ciudad, porque por primera vez en este viaje, llegamos prontito al destino marcado para el día!